Cuando Disfruto Un Concierto En Cantaura
Texto y Fotos: Ramón Sotillo
Cantaura, o Chamariapa, como usted
quiera llamarle, es, en realidad, una ciudad pequeña del centro del estado
Anzoátegui. Decimos pequeña por la población, pero inmensa en su proyección
hacia el futuro y la variada gama de posibilidades de buena utilización del
tiempo libre: mucha actividad deportiva, variada y muy calificada vida cultural,
gastronomía típica e internacional entre otras ofertas. Podemos afirmar con
absoluta propiedad, que los que tenemos la suerte de vivir en esta ciudad, así
como los que nos visitan, bien en giras de turismo interno, visitas a amigos y
familiares o por razones de trabajo, se
llevan una muy grata impresión y, por lo general, muy pronto regresan con más
entusiasmo que la vez anterior.
Cantaura, por decirlo de alguna
manera, es una ciudad que transmite cariño, calor humano, atracción por sus
características urbanas y, sobre todo, grata sensación de sentirnos en una
región tranquila y serena.
Pero entre todas esas dulzuras que
nos depara Cantaura, hay una verdaderamente especial y es disfrutar un
concierto de cualquiera de las agrupaciones del Sistema Orquestal Freites, bien
sea en el espectacular teatro Alfredo Sadel, bautizado por músicos y cantantes
que han venido a deleitarnos con sus
cualidades artísticas, como el Teresa Carreño del oriente del país; o también
puede ser disfrutarlo en la Plaza Bolívar, en el Santuario Virgen de la
Candelaria, en un liceo, una
escuela o en el Paseo de la Virgen.
Muchas personas creen, de manera muy equivocada, que como hago fotografías mientras
se realizan los conciertos, no disfruto
de los mismos. Que equivocados están.
Hay momentos, muy pocos por
cierto, en los cuales ocupo una butaca y
me dedico a afinar mis duros oídos y a disfrutar totalmente del concierto. En algunas
oportunidades, sin quererlo, se me viene a la mente momentos bellos que viví
con la música sinfónica, especialmente en Caracas y en Valencia. Un niño
campesino como yo, nacido en un espacio
pequeño entre Pariaguán y San Diego de Cabrutica, tuvo la ocasión de
disfrutar de variados espectáculos sinfónicos, operas, zarzuelas, ballet en los
teatros Municipal y Nacional de Caracas, así como en la incomparable Aula Magna de la Universidad Central.
Increíbles experiencias de ese mismo
orden viví en el Teatro Municipal de Valencia. Pero en Cantaura se rompió la horma. Vi nacer
y crecer a la Orquesta Sinfónica de Cantaura. Recuerdo el concierto
motivacional que nos brindó el núcleo El Tigre en el Centro de Convenciones.
Quienes estuvimos ahí, o por lo menos algunos de ellos, considerábamos algo muy
lejano que pudiéramos tener algún día, una agrupación sinfónica como la que oíamos en ese momento.
Los días fueron pasando y de la noche
a la mañana, casi como de sorpresa, se levantó ante nosotros un gigante de
ladrillos y concreto que abrió sus
puertas nada más y nada menos que con la Orquesta Sinfónica Venezuela. Durante
dos presentaciones pudimos disfrutar la
música que nos presentaron los mejores músicos sinfónicos del país. En ese
momento me di cuenta que era más difícil aún tener una orquesta nuestra, con
nuestros muchachos y muchachas, con caras que viéramos todos los días en
nuestras calles, en nuestras escuelas y liceos. Pero, sin que muchos lo
supieran, varias decenas de niños y
niñas ya acariciaban sus instrumentos y soñaban con ser grandes músicos.
Pasaron los días, los meses y los
años y hoy exhibimos, porque de verdad lo hacemos y con mucho orgullo, al
sistema orquestal más amplio y más completo de todo el oriente y sur del país
y, cuidado si entre los tres o cuatro primeros de toda Venezuela.
No solamente empezó a dar frutos la
semilla sembrada en Cantaura, sino que, claro que en menor cantidad de
participantes, también empezaron a sonar
las flautas y las voces de los niños indígenas Kariña de Kashaama, Bajo Hondo,
Tascabaña, Mare Mare, Barbonero, Las
Potocas, Santa Rosa de las Magnolias y La Florida, concentrados en las
instalaciones de la Escuela Bolivariana de la comunidad indígena madre de la
Mesa de Guanipa.
Pero el entusiasmo y el compromiso llegaron
también a Santa Rosa de Ocopi en donde hoy tenemos un núcleo con mucho futuro.
En Cantaura la sinfónica juvenil empezó a dar conciertos muy prometedores.
Nacieron los coros juvenil e infantil, la Orquesta Típica Alma Llanera, que hoy
lleva el nombre de Martha Gimón, una de sus fundadoras, quien muy temprano dio
inicio a su viaje a la eternidad.
El crecimiento no se detiene y los
conciertos menos. Surge la Orquesta Sinfónica Infantil, la Afrovenezolana
Juvenil y después la Infantil; el Ensamble
de Percusión también empezó a sonar. Todos con mucha calidad musical. Los
deseos de padres y madres hicieron nacer
el Kinder Musical. Pero Cantaura y Freites quieren más. El Proyecto Simón Bolívar hace nacer coros en escuelas y liceos. Todo
esto nos hace asombrarnos ante la increíble realidad de un Sistema Orquestal Freites que sobre pasa los 4.200 integrantes activos,
todo ello en una ciudad pequeña pero con un corazón musical que no se encuentra
en ningún otro lugar en el país.
espectáculos
como el cascanueces, que está reservado para las grandes ciudades del mundo, y
que añoran muchas capitales de estado en nuestro país, ya es una tradición en
cantaura, con la excelente participación de las bailarinas y bailarines de la
academia sol de lechería, con la dirección de la prof. MARISELA RIERA y el acompañamiento musical de la orquesta
sinfónica juvenil de cantaura, dirigida por el maestro javier abi harb.
por eso
cantaura es un modelo para todo el país, en materia del programa
que desarrolla el sistema nacional de orquestas y coros de fundamusical simÒn
bolívar, por su solidez organizativa y la calidad de las agrupaciones musicales
con que cuenta el sistema local.
puedo decir
que con mucho agrado disfruto del teatro, de las danzas, del mare mare, de las
actividades deportivas, de los desfiles de escuelas, liceos y de los institutos
de educación inicial, los cuales son muy frecuentes en nuestra ciudad, pero
debo confesar que nada como un concierto en el Alfredo sadel. y es que en esa
instalación se respira, cuando se presentan las agrupaciones del núcleo
cantaura, un ambiente absolutamente distinto al resto de la ciudad. por eso digo que nada como un concierto de la
orquesta sinfónica de cantaura, en cantaura.
(Publicado en
el semanario Cantaura Hoy – 2.015)


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